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Wai Prah

Cada vez que tengo la oportunidad de conocer una nueva cultura, me viene a la cabeza siempre la misma pregunta … ¿Cómo será su gente a la hora de ser retratada?

Hay culturas de culturas, personas de personas … El retrato es incómodo hacer dependiendo bajo qué cultura estemos metidos, normalmente nos solemos topar con un porcentaje muy pequeño de quienes se presten a aceptar a primeras… quienes sin conocer piensen, por qué no.

Hay todo un proceso que me encanta experimentar: no sacar la cámara al principio, sólo observar… desenfundarla, llevarla al cuello, sólo observar… comenzar a fotografiar general , observar… y finalmente cuando llega ese momento en que uno se siente a gusto, simplemente, empezar a fotografiar.

Bangkok… rascacielos, autopistas, movimiento, contaminación, curry, olores, y más olores, colores, flores, maquillajes (sí, mucha gente se pinta porque es malo tener el color oscuro de la piel), palacios dorados, templos, colores, formas, dimensiones, silencio al entrar, incienso, más flores, figuras, budas, budistas, tranquilidad.

A pesar de su gran pobreza, la gente es sumamente amable.  Sí, están cansados ​​del excesivo turismo, sí, están cansados ​​de los ” falanges ” (como llaman a los turistas) y sí, te ven muchas veces con cara de billete, pero cuando consigues hablar un poco más allá con esa persona local, realmente agradecen que quieras aprender un mínimo de su cultura, de su idioma, y no ser un turista más.

Hablando con un camarero , recuerdo que explicó que habían varias culturas que no le gustaban, porque la gente no sonreía. Me dejó muchísimo qué pensar sus palabras. Una sonrisa…

Y ésto es lo que a ellos no les falta, siempre te van a sonreír, siempre te van a saludar.

Para mí fue un país muy agradable de retratar, te detienes en la calle, se quedan quietos, como si el tiempo no pasara, te miran fijamente, los fotografías, y nuevamente te sonríen.

Tailandia podrá destacar de sus preciosas playas, su riqueza marina, sus paisajes, sus grandiosos templos, pero más allá de todo esto, me quedo con un muy buen recuerdo de su gente y su recibimiento.

¿Por qué Wai Prah?

Es como ellos le dicen a su forma de saludar: juntan las manos y reclinan un poco la cabeza. No es un saludo normal, tiene un nombre propio.

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Autor: Sylvia Gutiérrez

Fotógrafa y diseñadora costarricense, residente en Barcelona desde el 2005

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